Antes de continuar con el verano, hemos cambiado nuestro habitual desayuno por una merienda muy especial, un momento para reencontrarnos con caras conocidas y volver a compartir experiencias.
Ha sido una tarde llena de conversaciones, buena comida, música y, sobre todo, de esos pequeños instantes entre voluntarios y beneficiarios que nos recuerdan lo bonito de la solidaridad.
¡Feliz verano!


